miércoles, 29 de abril de 2009

FERNANDO C.F. VS ENRIQUE A.R.


Estupefacto me quedo al leer en el blog de Fernando Castro Flórez su diatriba, tremenda, contra la crítica de Enrique Andrés Ruiz en el ABCD del sábado pasado sobre Juan José Aquerreta. Escriben algo así sobre mí, pintor o crítico, y me pego un tiro.

Me sigue gustando, y mucho, don Fernando, aunque no entendí bien su artículo en el mismo número de ABCD sobre la exposición de Tehching Hsieh en el MOMA. O lo entendí demasiado. A F.C.F. no le gustan ni las reliquias ni los relicarios pero lo cuenta mal, se deja llevar por su ego y por su alter y se cisca en el performer, en el museo y, de paso, en un pasado que no vivió y que se ve que le molesta. O a lo mejor es que tampoco lo entiende.

Es igual. El caso es que la que sí pone a caer de un burro es la exposición de Aquerreta en la Marlborough de Madrid y la crítica de Andrés Ruiz, “el artículo de marras”. Llama casposo al crítico y torpe al pintor y, de paso, arremete contra Calvo Serraller. A ver, la crítica la leí antes de su mención (de su “horror”) en el blog, que no he leído hasta hoy, y me dejó bastante sorprendido. Andrés Ruiz ha dejado hace tiempo, y creo que ya lo dijimos, de jugar a delfín de Juan Manuel Bonet y se ha dejado llevar por una especie de mística de la figuración que cuenta mal y, además, en una clave lírica que casi nunca viene a cuento. Cita a San Pablo cuando debería hacerle más caso a San Agustín, y se despacha con esa “maravillosa inocencia que perdura” que ni en un catálogo de galería casposa, esas sí, de la calle Petritxol o de panfleto de centro parroquial. Y Castro se enerva. Y va y lo cuenta, aceradamente, con un descaro que parece que ambos críticos no escriban en el mismo suplemento. ¿Se ven las caras en los consejos de redacción?. ¿O no existe tal cosa?. Estupefacto.

N.:

I. La fotografía, que como muchas veces no tiene nada que ver, es de Ethel Martí y está tomada en la pasada edición de ARCO.

II. De los relicarios de Castro Flórez, de los propios y de alguno de los ajenos seguramente hablaremos en el próximo número de nuestro medio habitual, la revista Art Notes, más habitual que estos mundos, ambos, a los que abandonamos demasiado a menudo.

III. Si los presuntos críticos, los que están en nómina, más o menos, se preocuparan un poco menos de los amigos que tienen en los museos y en las instituciones, otro gallo nos cantara. Y si de paso aprendieran a escribir, nos lo pondrían mucho más fácil. Aunque a lo mejor, entonces, no tendríamos nada que contar.

Y IV. Sólo me divierte Fernando Castro. Pero aunque Juan José Aquerreta me dé igual, me sigue gustando Isabel Baquedano, por ejemplo, a la que sí me parece que se le hace mediano caso. En fin.

ARCO ROMANO


También me alegro de que la gente de Soria-goig hayan recuperado la página de la galería Arco Romano, la de Pepe Arense en Medinaceli.

Ahí yacen o, mejor, flotan y sobreviven varios artistas queridos, otros por querer y alguna de nuestras letras pasadas que no sé bien si sirvieron para algo. Ahí están algunos y algunas, por lo menos.

MADRID FOTO


Me llega la noticia de la aparición en el ruedo del blog de Madrid Foto, la feria de galerías y de fotografía de las próximas semanas en Madrid.

Me parece estupendo que las empresas de comunicación se vuelvan blogueras, que nos vayan contando así lo que pasa o lo que va a pasar en la feria y que mantengan la mecha, la llama y el espectáculo encendidos. Más o menos.

N.: La foto, preciosa, corresponde a la serie La seda rota del artista José Manuel Castro Prieto que actualmente expone en la galería Blanca Berlín de Madrid y en el Centro Cultural de la Villa.

lunes, 23 de marzo de 2009

RAFAEL BARTOLOZZI

Rafa murió ayer por la mañana en su casa de Margodi, en Vespella de Gaià, mansamente, sin dejar de mirar ese mar que le daba vida, según decía, como a los algarrobos. Que le daba sentido a su vida, seguramente.

Fuimos a despedirnos al anochecer y yacía en perpendicular a ese horizonte, o eso nos pareció, rodeado de su mujer, Núria, de su hijo Nil, de sus perros, de sus amigos, de sus cuadros y a sus pies dos matojos o tres de tomillo, de esa farigola de tierra seca que según se va acercando el Viernes Santo va oliendo cada vez más a gloria bendita. Bien bendita.

Hemos pasado mala noche porque ha ido apareciendo Rafa y su música (la música que también sonaba en su honor, frente al horizonte) y los cuadros de los unos y de los otros y entonces hemos entonado un beatus ille patoso porque no estamos para requiems y porque estamos seguros de que el descanso de los pintores es mayor y mejor y cierto.

A todo lo demás, menos a la farigola y a los cuadros, que le den.

martes, 17 de marzo de 2009

UN MES ES MUCHO

Un mes es demasiado, después de la lata que dimos en febrero, para permanecer callados. Silentes, más bien, algo cansados pero alertas. Siempre alertas.

Ahora, esta noche, parece sobre todo que andemos esperando la primavera, que nos hayamos olvidado del espléndido sol madrileño de febrero, de ese sábado tan luminoso en el que aterrizamos en la estación Lago y luego nos perdimos pero vimos a lo largo y a lo ancho los restos de esplendor y la derrota de la feria de Madrid. De los antiguos espacios de la Casa de Campo que conservan un aire limpio y fresco, pero herrumbroso, de un pasado no tan lejano. La herrumbre es buena cosa para el arte, el antiguo, el moderno y el contemporáneo. Y las mañanas con sol, y la nieve en Guadarrama y las cervezas en la calle de las Huertas.

En fin, que ha pasado más de un mes y esperamos dos cosas, sobre todo: los cambios en el CGAC gallego, que confiamos en que los haya, y un libro de Henry de Monfreid, Los secretos del Mar Rojo, con ilustraciones de Luís Claramunt, que le hemos pedido a la editorial Basarai y que mañana vamos a ir a buscar a Correos. Y dos propósitos: el primero empezar a ahorrar, ferozmente, para comprarnos algo, por poco que sea, de Luís Claramunt (Juana de Aizpuru seguramente sabrá entender nuestro espíritu y, a lo mejor, nuestra letra). Y lo digo muy en serio.

Lo segundo es echarle un rezo al Apóstol Santiago, al que le solíamos tener bastante devoción, para que Dios, la Conselleria de Cultura y alguno de aquellos habitantes de cerca del Pico Sacro que nos arrullaron bastantes noches con sus idas y venidas, le den al CGAC lo que por fin se merece. Cordura y buen sentido, que no es mucho pedir.

N.: La fotografía recoge parte de mi bagaje habitual y, en este caso, del madrileño de la mañana de la Casa de Campo, de la herrumbre y de un cierto desconsuelo. Un libro de Foujita que había comprado el día antes en La Central del Reina Sofía, la moleskine, cerrada, el pilot de tinta líquida, el blíster de Almax, masticable, el paquete de Camel, el reloj (Camel, también), las gafas, la cartera y parte de la mochila imitación Calvin Klein que en ese momento me parece que no guardaba nada. La foto, como otras que seguramente seguiré utilizando, con su permiso, es de Ethel Martí, fotógrafa fervorosa y espléndida compañera de viaje.

miércoles, 18 de febrero de 2009

FORTUNA IMPERATRIX MUNDI


Da la sensación (me da la sensación) de que sólo me pongo a escribir en el mes de febrero y sobre todo después de ARCO. No es que ahora tenga muchas ganas (he tenido un día tremendo y se me ha hecho tarde) pero el tema me pone, el mes, febrero, me gusta, y es como si me hubiera matriculado para unas oposiciones y no me hubiera presentado al examen. Manolo Quintana me entiende y alguno (y alguna) más. De ésos que dicen que no leen pero que luego largan como cotorras.

Total, que me pongo a escribir porque estoy cansado y me sale el título (lo primero, siempre, es el título) y ahora resulta que me estoy acordando del pobre Antonio de Senillosa, que no tiene nada que ver con todo esto pero que siempre me pareció un tipo fantástico. El 23-F, lo contó después, cuando los tejeros les dejaron, por fin, sentarse aunque con las manos visibles (”esas manitas…”), don Antonio empezó a garrapatear unas notas en su cuaderno. Un guardicivil le miraba, avieso, e incluso le llegó a preguntar qué andaba escribiendo. Senillosa le dijo que “impresiones”. El guardiacivil torció el gesto y acarició el gatillo, seguro de sí mismo, pero ni miró el cuaderno de notas. “No son hombres de letras, claro”, apuntó el diputado, y siguió escribiendo. ¡Lo que daría por leer una de esas notas, si es que existen!.

Pues en los pasillos de la Feria de la Fortuna Variable me pasó algo parecido, dicho sea con todos los respetos y salvando absolutamente las distancias. Enormes. Andaba yo anotando vete a saber qué bobada sobre un dibujo de Torres García (luego lo taché y ahora no lo entiendo) y un empleado de la galería, no el dueño, me miró despectivo y no apretó el gatillo porque no tenía arma (visible) ni tampoco por qué. Vio que escribía, perfectamente, e incluso mi acreditación que ondeaba algo confusa entre la bufanda y el cuello del abrigo. Pero no puedo adivinar qué es lo que no le gustó: mi aspecto, mi bufanda (gris, bastante bonita) o mi moleskine sobada.

Estuve a punto de preguntarle el precio (luego los supe y no era para tanto) o la marca de su colonia o si realmente le molestaba, como al guarciacivil, la letra.

Tienen suerte los ágrafos. Con una sonrisa, un guiño o un arma bien puesta tienen bastante. Puta envidia.

martes, 17 de febrero de 2009

THE TROPICAL STORM FAIR (MADRID)


La foto, bastante bonita, se la he robado junto al título a The Tropical Storm Beach Grill & Bar, un estupendo local de Hernando Beach, en Florida, cuya página vale la pena visitar (no se asusten de la música). El churrasco de la foto no lo es tanto pero seguro que vale la pena. Y las chicas. Y el camarero ése que sonríe de lado, el de los armani falsos, que seguro que te consigue lo que quieras (a sí mismo, por ejemplo).

La tropical store fair de Madrid, la Una, no la Otra, está que se sale. Luis Eduardo Cortés, el presidente del comité ejecutivo de Ifema, no la señora Fernández, ha declarado que todo ha ido estupendamente, que se ha vendido, que el año que viene la cosa invitada será la ciudad de Los Ángeles, no un país (¡válgame dios!), y que sobran galerías, que serán “muy estrictos, mucho más” (sic) y que el sol saldrá, seguramente, por Antequera, entre Hernando Beach y las marismas, al fondo a la izquierda.

Supongo que el señor Cortés querrá decir que las galerías de provincias seguirán en los rincones, que a las repescadas a última hora las meterán con cualquier calzador al lado del chiringuito de los cafés, que las damas (y los señores) de la Cruz Roja tendrán su mesa petitoria en un stand aún más grande y que les pondrán, además, un guardia con el casco de plumas y dos arriates de evónimos o a lo mejor un camelio enano, para adornar.

Pero de la moqueta ni palabra. De la señorita de voz aflautada del mostrador de prensa que era tan alto que ella parecía enana, además de incorrecta (y mártir), tampoco nada. Ni de la sensación de vacío, de falta, de sentido común, que ya lo dije ayer.

Todo esto no me divierte nada aunque cada uno es libre de hacer de su diversión un oficio, de su capa un sayo o de tripas corazón. A Álvaro Alcázar, con un stand estupendo, se lo perdono todo. Porque es el que más me gusta siempre: sus artistas, sus piezas (menos una, espantosa), sus flores (rosas rojas y liliums el viernes) y él mismo. A Soledad Lorenzo, también, porque además de un buen stand tiene buena pinta y siempre sonríe. A Elvira Mignoni no la vi, pero ya no me parece tan bien aunque me guste su galería. Pero esa cara de tragedia (de tragedia ramplona y pasada de moda) de Helena Tatay, ese cansancio parece que endémico de Norberto Dotor, esas ganas de no vender de Toni Tàpies, ese desasosiego de Ángel Samblacat y, por qué no decirlo, esa falda tan corta de Lola Moriarty, a sus años, son cosas que no puedo entender. Ni el cuadro verdoso de Hernández Pijoan ni la pieza de Cristina Iglesias (¿por qué siguen tan empeñados con ella?) ni los sauras trasnochados de Lelong ni ese plato de almejas de Barceló para el que no tengo palabras.

Mañana, si acontece, hablaré de lo memorable: el richard serra de Elvira, de doña Elvira, la escultura de Croft de Filomena Soares, preciosa (mejor que la de Helga, de doña Helga) o ese campano oscuro de Rafael Ortiz. Me gusta Campano. Me gusta mucho.

¿A que voy y ceno churrasco al son de Surai Surita, de mi amada Yma Súmac, la emperatriz de los Andes? ¿A que me sienta mal?.

lunes, 16 de febrero de 2009

UNA GAVIOTA EN MADRID

En la zarzuela La Gaviota, con libreto de don Josep Amich i Bert y música del maestro Oliveros, rara pieza de los años veinte del siglo pasado, se canta un poco a pelo pero desde luego que sí se hace a pluma (chiste fácil) a una gaviota que se posa en el regazo de una moza supongo que en la calle Raurich y no en la de las Huertas.

No estoy muy seguro de nada, ni de que las gaviotas se posen tan ricamente en el regazo de nadie (¡menudo horror!) ni de que lleguen hasta el Retiro, ni de que haga falta pagar treintayseismil euros por colgar un cuadro de Lamazares, por ejemplo, ni de que se haya de sudar la gota gorda para ver en qué ha acabado todo esto, puestos a señalar y sin ánimo, en ninguno de los casos, que los hay, de ofender.

Hace justo media hora que han cerrado las dos ferias Madrid, ARCO y ART, que se empeñan en tener el mismo subtítulo y que comparten no pocas cosas. A nivel local, claro está. Porque en eso ha convertido la señora Fernández a ARCO, en una feria más local que nunca, enrevesada, oblicua y me atrevería a decir que circunstancial. Yo de ella (yo de Usted, señora Fernández) volvería a poner en marcha la megafonía, haría un mix entre la zarzuela La Gaviota y un pasodoble torero, como sintonía, y llamaría sin parar a Pepe Cobo y a Helga de Alvear, que ya se ve que son las estrellas, y me dejaría de zarandajas. Anunciaría la llegada de lady Forster, el levísimo cambio de look de Lola Moriarty, la transmutación de Norberto Dotor, el aburrimiento (mortal) del señor Gómez Acebo, las bolsas en los ojos (operables) de Miguel Marcos, la nula verticalidad de los paneles de los stands, la iluminación de tenderete de Benidorm un quince de agosto (por la noche), las rasgaduras de la moqueta gris (ese gris Fernández, antes gris Gómez Baeza), el inglés perfecto, exquisito (y esto sí que no es una broma) de Guillermo de Osma, las mechas de las azafatas (del rubio al menos rubio), y, al final, por encima, flotando, ese espléndido olor a churrasco que sitúa a la feria justo donde debe de estar, alrededor del coche oficial, el Subaru modelo Tribeca, cerca de Barajas, por si viene alguien, y en el polo opuesto del sentido común.

No tengo muchas ganas de contarlo ahora. Pero lo haré. Donde sea. Donde me dejen. Porque estoy desolado. Se ha acabado la fiesta, lo que no me parece mal, pero me han robado la linealidad, el paralelismo y poniéndome un poco pesado hasta la geometría.

El mejor stand de la feria, como me dijo mi amigo de siglas tan conocidas que no las pongo, la sala VIP, con los camareros tan atentos (atentos de verdad) y con un vino blanco estupendo. Por lo menos es donde había más gente.

viernes, 6 de febrero de 2009

SIN MIEDO



También vamos a ir a ver, si el tiempo no lo impide y las ganas de no trascender no son demasiadas, la exposición de Tarsila do Amaral que se ha inaugurado esta noche en la Fundación Juan March. Hacia las cuatro de la tarde, después de un café apresurado, Juan Manuel Bonet, el comisario de la exposición, nos ha contado bastantes cosas en Radio Clásica (que ahora, y supongo que felizmente, anda un poco más didáctica), al ritmo de Erik Satie y con una citas pronunciadas en un francés perfecto.

Se le echa de menos a J.M. Bonet, a sus textos sobre todo, aunque el del otro día sobre el Futurismo en ABCD no estaba nada mal. Pero me gustaban, y mucho, sus críticas de exposiciones, antes de irse al IVAM, escritas con mucho desparpajo, muy bien escritas, y con una sobredosis de información que no molestaba nunca. Su delfín (o eso ha ido pareciendo) Enrique Andrés Ruiz es otra cosa. Demasiado melifluo muchas veces y otras con el “tono” equivocado. Aunque tampoco escribe mal sin tener sus críticas el empaque que tenían las de Bonet. Incluso en la semana de ARCO, tan difícil para los críticos oficiales (lo que es una manera de señalar) y de los otros, Bonet, dignísimo hijo de su padre, un excelente tratadista y mejor conferenciante (y con un sentido del humor que no sé si tiene su hijo), nos regalaba párrafos espléndidos y sin esa mala baba que destilaban los de Calvo Serraller que. además de pontificar, descalificaba. Siempre. ¿Habrá estudiado en un seminario pontificio el señor Calvo Serraller? Porque eso se aprende aunque se haya nacido con aptitudes.

En fin, que hemos dejado de lado a la pintora para despistarnos un poco por los vericuetos de la trastienda.

También, y por distintos motivos, echamos de menos los textos de Alberto Ruiz de Samaniego.

Y el pan, y el circo.

jueves, 5 de febrero de 2009

MIEDO DE QUERERTE


Cuando de veras se quiere
el miedo es tu carcelero,
y el corazón se te muere
si no te dicen te quiero.

Será que todavía hace frío, será que hablo más de la cuenta o será que me creo todo lo que dicen.

Pero no, es mentira, no tengo miedo porque de momento no me hace falta.

Tengo ganas de ver la exposición de Bacon en El Prado, con fervor, y celebro que los buenos escritores (Juan Cruz es uno de ellos) lo celebren con semejante enjundia. O a lo mejor tampoco es enjundia sino ganas de escribir bien. O escuela. O salero. Eso de lo que tan poco queda en mi tierra que no es la suya, lector casual, sino la de unos pocos neuróticos que nos seguimos preocupando, claro está, de nosotros mismos.

Pero bien: no es que tenga miedo pero me asusta que a la señora Fernández le haya dado por rebautizar ARCO como ARCOmadrid, así, con esas mayúsculas y esas minúsculas raras, y que se quede tan ancha. Seguramente esa señora (o quien sea, para qué nos vamos a engañar) lo ha hecho con buena intención, no cabe duda, pero ¿a qué viene ese subtítulo tan pegado?. Me asusta.

Como también lo están los galeristas que se han autoexcluído, los enfadados y los asustados, aunque todo esto vuelve a no gustarme nada, a olerme a rancio, rancio desde 1985, más o menos, cuando Juana de Aizpuru salió por la puerta ¿de atrás o por la puerta grande?. Toda esta trastienda con olor (iba a escribir “resquemor”, pero no puede ser) a naftalina, a malos rollos que nos vuelven a poner en la cola de Europa, sí, ahí donde les encanta a los franceses que estemos. Pues no. Arrieritos somos y o le dan un empaque nuevo a la feria (FIAC lo ha hecho, Frieze lo ha conseguido) o seguimos vendiendo cuadros de Millares y de Zóbel a los fabricantes de porcelanosas varias y grabados de Chillida y litografías de Tàpies a los cachorros de los sabuesos para su sala de estar.

Yo ya no vendo nada (o casi nada), creo que eso está claro, pero me da miedo que se me muera el corazón aunque no me digan “te quiero” ya hace mucho. Qué le vamos a hacer.

jueves, 29 de enero de 2009

ASÍ ME GUSTA

Pepe Cobo, no muy favorecido en la foto, abre en Madrid un espacio nuevo en un antiguo taller de reparación de coches, según me cuentan en uno de esos noticiarios virtuales a los que estoy suscrito y que leo no digo con avidez pero sí con empeño.

A las puertas del ARCO de la Sra. Fernández, del Artmadrid de la señora, encantadora, Álvarez, María Eugenia (subdirectora) y de la otra que no me acuerdo cómo se llama (ni la feria ni las directoras), don José Cobo parece que es el único heredero de don Fernando Vijande, al que vamos a dejar ahí, como “Chico de la semana”, hasta que nos parezca. ¡Bravo! por don Pepe.

Han pasado muchos años y los listos siguen siendo los mismos. De parecido jaez, vamos. Los tontos, también. Y los mediocres, los estafadores y los incultos, unos pocos.

No nos vamos a hacer mala sangre, ni mucho menos. Celebramos, siempre, lo que hay que celebrar y, además, brindamos por ello.

P.S. La señora de Foster (de soltera doña Elena Ochoa), que se me olvidaba, también abre su espacio multimedia (horrible palabra) para su Ivorypress. Y también lo celebramos: esta noche estamos imposibles.

domingo, 18 de enero de 2009

POR LO VISTO NO HAY CAMINO


En un brillante artículo de Ángel Antonio Rodríguez en el ABCD de ayer dedicado a la exposición There is no road del Laboral de Gijón leo, estupefacto, que el comisario, Steve Bode, toma el título del poema de Machado, “que figura en todo momento en inglés”, según el señor Bode “con el fin de reflejar ese pequeño distanciamiento que siempre acompaña a la traducción y el propósito de conjurar los peligros que entraña el exceso de familiaridad”.

¡Madre mía! Para colmo la exposición se subtitula, claro está, The road is made by walking. O sea que la traducción del verso de don Antonio, tan literal que casi asusta, nos debe de proporcionar un distanciamiento y una levedad que no nos permita estremecernos debido a la familiaridad, tan peligrosa, que encierra sabérselos supongo que de memoria, como la mayoría de los estúpidos que todavía leemos a Machado de vez en cuando.

Pues que se vaya a la porra el señor Bode, que la próxima vez eche mano de Kerouac o cite cualquier diálogo de Easy Rider y así no tendrá que congratularse de los distanciamientos ni que lamentar los excesos de familiaridad.

¡Será!

lunes, 12 de enero de 2009

SANTIAGO SIERRA (DE NUEVO EN ENERO)


Desde el pasado día 1 de enero está en marcha el proyecto Contador de muerte, de Santigo Sierra, instalado en un edificio de la City londinense. Se trata de un contador LED que computa el número de muertes ocurridas en todo el mundo durante este año. La obra funciona como un intercambio por una póliza de 150.000 euros pagadera en el caso de fallecimiento del artista durante el tiempo de exhibición.

Hay una versión on line en la web del artista: http://www.santiago-sierra.com/200901_1024.php

La ilustración corresponde a la fotografía en b./n. 8-Foot Line Tatooed on Six Remunerated People, de 1999.

domingo, 11 de enero de 2009

LAS COSAS DEL QUERER


Hacía tiempo que no me asomaba a esta ventana, ni real ni virtualmente, pero es que las cosas del querer (la Navidad, el trabajo y el dinero: el desasosiego, en fin) es lo que tienen. Aunque he recolectado más de treinta papelitos llenos de notas manuscritas sobre esto y aquello que al final he acabado por romper.

O sea que ni el libro de Miguel Marcos, ni la entrevista a Borja-Villel (¿o eso sí?), ni las celebraciones “ad honorem” y en torno a Helga de Alvear ni una sóla exposición vista deprisa y corriendo.

Pero la cuenta atrás ya ha empezado. Queda justo un mes para ARCO y para la otra feria que la señora Fernández no sabe cómo se llama (o a lo mejor ahora ya se ha enterado) y para los fastos madrileños, en fin, en torno al día de San Valentín que no en vano es el patrón de los enamorados.

Enamorados de nosotros mismos (preocupados, más bien), no le hemos deseado felicidad para el año nuevo a nadie. O casi. Pero es que no deseamos felicidad. Deseamos, una vez más, cordura. Que no rima, ni mucho menos, con desmesura.

Pues eso.

martes, 9 de diciembre de 2008

DOS RECUERDOS DESOLADOS

Que no sé por qué me han venido a la memoria (es bonito eso de que las cosas “te vengan” a la memoria, aunque me parece que es una traducción del catalán. No sé). Pero son recuerdos, que no es de lo que únicamente vivo, como dice un conocido enemigo (¡enemigo él!), sino que me ayuda a afrontar el presente. Que no es poco.

Son recuerdos de desolación, de neones, de pocos neones, de noche cerrada, de frío como el de hoy pero sobre todo de vacío. El uno es el de una noche de sábado a la salida de Art Cologne (por la puerta equivocada) para ir a parar a una desolación con dos neones, diez camiones vacíos y ningún taxi. Hubo uno, claro está, que nos llevó a cenar pero eso fue después de la desolación.

El otro no lo voy a contar del todo pero es saliendo de uno de los ARCOs de los ochenta hacia la estación de metro de Lago, tremenda y no subway, caminando entre ramas y hojas secas, a lo mejor por un terraplén, porque ahí sí que no había taxis. Ni uno.

Mala noche ésta para recordar todo eso. Esa oscuridad, esa desolación, ese desasosiego. Aunque no tiene nada que ver con mi estado de ánimo: una clienta me acaba de regalar ¡nueve días más! para acabar un trabajo. ¡Premio!.

sábado, 6 de diciembre de 2008

ANTONIO MAYA


Un grabado estupendo, que he encontrado por ahí, del estupendo pintor Antonio Maya del que parece que tampoco se acuerda nadie. Excepto Ignacio Ruiz Quintano, claro.

viernes, 5 de diciembre de 2008

ROSA DE LOS VIENTOS (PARA ORIENTARSE)

El penúltimo tatoo de Marco da Silva (septiembre de 2008), nuestro chico de la semana. Hecho en San Diego, California. Para fans estrictos.

lunes, 1 de diciembre de 2008

MAPAS PARA NO PERDERSE (Y PARA NO OLVIDAR)


Me ha gustado mucho que Anne Heyvaert me haya enviado esta tarde varias imágenes de su última obra. Para que me acuerde (nunca me he olvidado) y, a lo mejor, para que me oriente. Que buena falta me hace.

N.: La ilustración corresponde a la litografía Mapamundi desdoblado.

martes, 25 de noviembre de 2008

DESOLACIÓN (SIN ORIENT EXPRESS)


Pues eso. Sin Orient Express ni siquiera con el Transcantábrico. RENFE Media Distancia y va que chuta.

Iba a contar lo que me pareció mi tour dominical por el CaixaForum de Barcelona y no sé si atreverme. En poco más de tres cuartos de hora y sin prisas (¡será posible!) me vi las cuatro exposiciones, la de Mucha, la de los Uffizi, las Zones de risc de la colección de la Caixa y hasta la del Espai Montcada, de un señor que se llama Fermín Jiménez Landa. Y hasta tuve tiempo de tomarme un té y de ir a rezar un rato al Schmerzraum de Beuys, que es casi en el único sitio donde me encontré a gusto.

No sé qué me pasa. Y no sé si atreverme.

lunes, 17 de noviembre de 2008

COCIDO


Cocido, y seguramente mucho mejor que el de la ilustración, es lo que comimos el sábado con nuestros amigos preferidos, ahítos de pintura chorreada, de celebraciones orgiásticas a seis millones de euros la celebración (y la orgía) y bastante hartos de los complejos de los unos y de los otros. Pero no hubo siesta porque había que escribir un artículo, ordenar cientos de papeles que amenazaban con devorarnos (y estuvieron a punto) y quedar bien con amigos y conocidos que se empeñan en escribirnos aunque siempre parezcamos unos maleducados.

Pero, bonjour tristesse, tras cumplir con los rituales del sábado nos dimos cuenta de que hace un año estábamos más encabritados y, por lo tanto, más felices. Que ya nadie se pelea por nada, que se siguen abriendo galerías como si tal cosa, que las ferias madrileñas parece que se duplican, pero nada más, que el pan no es pan ni el vino vino pero que aquí no pasa nada. ¡No se enfada nadie!.

¿Por qué Damien Hirsch no mete la tuneladora de Barceló en una piscina de formol? ¿Por qué no hay un coleccionista mexicano, primo segundo de Sergi López, que lo financie? ¿Por qué Eduardo Arroyo sigue sin escribir nada, con lo que nos gusta y nos divierte?. Aquí no se enfada nadie y los blogueros, pobres de nosotros, nos tenemos que conformar con dos o tres suplementos semanales donde nadie habla de los gintonics de Fernando Castro Flórez ni de las bufandas de Calvo Serraller.

Esto es un aburrimiento.