jueves, 5 de febrero de 2009

MIEDO DE QUERERTE


Cuando de veras se quiere
el miedo es tu carcelero,
y el corazón se te muere
si no te dicen te quiero.

Será que todavía hace frío, será que hablo más de la cuenta o será que me creo todo lo que dicen.

Pero no, es mentira, no tengo miedo porque de momento no me hace falta.

Tengo ganas de ver la exposición de Bacon en El Prado, con fervor, y celebro que los buenos escritores (Juan Cruz es uno de ellos) lo celebren con semejante enjundia. O a lo mejor tampoco es enjundia sino ganas de escribir bien. O escuela. O salero. Eso de lo que tan poco queda en mi tierra que no es la suya, lector casual, sino la de unos pocos neuróticos que nos seguimos preocupando, claro está, de nosotros mismos.

Pero bien: no es que tenga miedo pero me asusta que a la señora Fernández le haya dado por rebautizar ARCO como ARCOmadrid, así, con esas mayúsculas y esas minúsculas raras, y que se quede tan ancha. Seguramente esa señora (o quien sea, para qué nos vamos a engañar) lo ha hecho con buena intención, no cabe duda, pero ¿a qué viene ese subtítulo tan pegado?. Me asusta.

Como también lo están los galeristas que se han autoexcluído, los enfadados y los asustados, aunque todo esto vuelve a no gustarme nada, a olerme a rancio, rancio desde 1985, más o menos, cuando Juana de Aizpuru salió por la puerta ¿de atrás o por la puerta grande?. Toda esta trastienda con olor (iba a escribir “resquemor”, pero no puede ser) a naftalina, a malos rollos que nos vuelven a poner en la cola de Europa, sí, ahí donde les encanta a los franceses que estemos. Pues no. Arrieritos somos y o le dan un empaque nuevo a la feria (FIAC lo ha hecho, Frieze lo ha conseguido) o seguimos vendiendo cuadros de Millares y de Zóbel a los fabricantes de porcelanosas varias y grabados de Chillida y litografías de Tàpies a los cachorros de los sabuesos para su sala de estar.

Yo ya no vendo nada (o casi nada), creo que eso está claro, pero me da miedo que se me muera el corazón aunque no me digan “te quiero” ya hace mucho. Qué le vamos a hacer.

2 comentarios:

Yur dijo...

Al leer el nombre de Juan Cruz, no puedo dejar de recordar la lectura de Ojalá octubre, del mismo... Absolutamente recomendable...

Una asídua

manuel allue dijo...

Muchas gracias, Yur, por tu asiduidad.