miércoles, 18 de febrero de 2009

FORTUNA IMPERATRIX MUNDI


Da la sensación (me da la sensación) de que sólo me pongo a escribir en el mes de febrero y sobre todo después de ARCO. No es que ahora tenga muchas ganas (he tenido un día tremendo y se me ha hecho tarde) pero el tema me pone, el mes, febrero, me gusta, y es como si me hubiera matriculado para unas oposiciones y no me hubiera presentado al examen. Manolo Quintana me entiende y alguno (y alguna) más. De ésos que dicen que no leen pero que luego largan como cotorras.

Total, que me pongo a escribir porque estoy cansado y me sale el título (lo primero, siempre, es el título) y ahora resulta que me estoy acordando del pobre Antonio de Senillosa, que no tiene nada que ver con todo esto pero que siempre me pareció un tipo fantástico. El 23-F, lo contó después, cuando los tejeros les dejaron, por fin, sentarse aunque con las manos visibles (”esas manitas…”), don Antonio empezó a garrapatear unas notas en su cuaderno. Un guardicivil le miraba, avieso, e incluso le llegó a preguntar qué andaba escribiendo. Senillosa le dijo que “impresiones”. El guardiacivil torció el gesto y acarició el gatillo, seguro de sí mismo, pero ni miró el cuaderno de notas. “No son hombres de letras, claro”, apuntó el diputado, y siguió escribiendo. ¡Lo que daría por leer una de esas notas, si es que existen!.

Pues en los pasillos de la Feria de la Fortuna Variable me pasó algo parecido, dicho sea con todos los respetos y salvando absolutamente las distancias. Enormes. Andaba yo anotando vete a saber qué bobada sobre un dibujo de Torres García (luego lo taché y ahora no lo entiendo) y un empleado de la galería, no el dueño, me miró despectivo y no apretó el gatillo porque no tenía arma (visible) ni tampoco por qué. Vio que escribía, perfectamente, e incluso mi acreditación que ondeaba algo confusa entre la bufanda y el cuello del abrigo. Pero no puedo adivinar qué es lo que no le gustó: mi aspecto, mi bufanda (gris, bastante bonita) o mi moleskine sobada.

Estuve a punto de preguntarle el precio (luego los supe y no era para tanto) o la marca de su colonia o si realmente le molestaba, como al guarciacivil, la letra.

Tienen suerte los ágrafos. Con una sonrisa, un guiño o un arma bien puesta tienen bastante. Puta envidia.

martes, 17 de febrero de 2009

THE TROPICAL STORM FAIR (MADRID)


La foto, bastante bonita, se la he robado junto al título a The Tropical Storm Beach Grill & Bar, un estupendo local de Hernando Beach, en Florida, cuya página vale la pena visitar (no se asusten de la música). El churrasco de la foto no lo es tanto pero seguro que vale la pena. Y las chicas. Y el camarero ése que sonríe de lado, el de los armani falsos, que seguro que te consigue lo que quieras (a sí mismo, por ejemplo).

La tropical store fair de Madrid, la Una, no la Otra, está que se sale. Luis Eduardo Cortés, el presidente del comité ejecutivo de Ifema, no la señora Fernández, ha declarado que todo ha ido estupendamente, que se ha vendido, que el año que viene la cosa invitada será la ciudad de Los Ángeles, no un país (¡válgame dios!), y que sobran galerías, que serán “muy estrictos, mucho más” (sic) y que el sol saldrá, seguramente, por Antequera, entre Hernando Beach y las marismas, al fondo a la izquierda.

Supongo que el señor Cortés querrá decir que las galerías de provincias seguirán en los rincones, que a las repescadas a última hora las meterán con cualquier calzador al lado del chiringuito de los cafés, que las damas (y los señores) de la Cruz Roja tendrán su mesa petitoria en un stand aún más grande y que les pondrán, además, un guardia con el casco de plumas y dos arriates de evónimos o a lo mejor un camelio enano, para adornar.

Pero de la moqueta ni palabra. De la señorita de voz aflautada del mostrador de prensa que era tan alto que ella parecía enana, además de incorrecta (y mártir), tampoco nada. Ni de la sensación de vacío, de falta, de sentido común, que ya lo dije ayer.

Todo esto no me divierte nada aunque cada uno es libre de hacer de su diversión un oficio, de su capa un sayo o de tripas corazón. A Álvaro Alcázar, con un stand estupendo, se lo perdono todo. Porque es el que más me gusta siempre: sus artistas, sus piezas (menos una, espantosa), sus flores (rosas rojas y liliums el viernes) y él mismo. A Soledad Lorenzo, también, porque además de un buen stand tiene buena pinta y siempre sonríe. A Elvira Mignoni no la vi, pero ya no me parece tan bien aunque me guste su galería. Pero esa cara de tragedia (de tragedia ramplona y pasada de moda) de Helena Tatay, ese cansancio parece que endémico de Norberto Dotor, esas ganas de no vender de Toni Tàpies, ese desasosiego de Ángel Samblacat y, por qué no decirlo, esa falda tan corta de Lola Moriarty, a sus años, son cosas que no puedo entender. Ni el cuadro verdoso de Hernández Pijoan ni la pieza de Cristina Iglesias (¿por qué siguen tan empeñados con ella?) ni los sauras trasnochados de Lelong ni ese plato de almejas de Barceló para el que no tengo palabras.

Mañana, si acontece, hablaré de lo memorable: el richard serra de Elvira, de doña Elvira, la escultura de Croft de Filomena Soares, preciosa (mejor que la de Helga, de doña Helga) o ese campano oscuro de Rafael Ortiz. Me gusta Campano. Me gusta mucho.

¿A que voy y ceno churrasco al son de Surai Surita, de mi amada Yma Súmac, la emperatriz de los Andes? ¿A que me sienta mal?.

lunes, 16 de febrero de 2009

UNA GAVIOTA EN MADRID

En la zarzuela La Gaviota, con libreto de don Josep Amich i Bert y música del maestro Oliveros, rara pieza de los años veinte del siglo pasado, se canta un poco a pelo pero desde luego que sí se hace a pluma (chiste fácil) a una gaviota que se posa en el regazo de una moza supongo que en la calle Raurich y no en la de las Huertas.

No estoy muy seguro de nada, ni de que las gaviotas se posen tan ricamente en el regazo de nadie (¡menudo horror!) ni de que lleguen hasta el Retiro, ni de que haga falta pagar treintayseismil euros por colgar un cuadro de Lamazares, por ejemplo, ni de que se haya de sudar la gota gorda para ver en qué ha acabado todo esto, puestos a señalar y sin ánimo, en ninguno de los casos, que los hay, de ofender.

Hace justo media hora que han cerrado las dos ferias Madrid, ARCO y ART, que se empeñan en tener el mismo subtítulo y que comparten no pocas cosas. A nivel local, claro está. Porque en eso ha convertido la señora Fernández a ARCO, en una feria más local que nunca, enrevesada, oblicua y me atrevería a decir que circunstancial. Yo de ella (yo de Usted, señora Fernández) volvería a poner en marcha la megafonía, haría un mix entre la zarzuela La Gaviota y un pasodoble torero, como sintonía, y llamaría sin parar a Pepe Cobo y a Helga de Alvear, que ya se ve que son las estrellas, y me dejaría de zarandajas. Anunciaría la llegada de lady Forster, el levísimo cambio de look de Lola Moriarty, la transmutación de Norberto Dotor, el aburrimiento (mortal) del señor Gómez Acebo, las bolsas en los ojos (operables) de Miguel Marcos, la nula verticalidad de los paneles de los stands, la iluminación de tenderete de Benidorm un quince de agosto (por la noche), las rasgaduras de la moqueta gris (ese gris Fernández, antes gris Gómez Baeza), el inglés perfecto, exquisito (y esto sí que no es una broma) de Guillermo de Osma, las mechas de las azafatas (del rubio al menos rubio), y, al final, por encima, flotando, ese espléndido olor a churrasco que sitúa a la feria justo donde debe de estar, alrededor del coche oficial, el Subaru modelo Tribeca, cerca de Barajas, por si viene alguien, y en el polo opuesto del sentido común.

No tengo muchas ganas de contarlo ahora. Pero lo haré. Donde sea. Donde me dejen. Porque estoy desolado. Se ha acabado la fiesta, lo que no me parece mal, pero me han robado la linealidad, el paralelismo y poniéndome un poco pesado hasta la geometría.

El mejor stand de la feria, como me dijo mi amigo de siglas tan conocidas que no las pongo, la sala VIP, con los camareros tan atentos (atentos de verdad) y con un vino blanco estupendo. Por lo menos es donde había más gente.

viernes, 6 de febrero de 2009

SIN MIEDO



También vamos a ir a ver, si el tiempo no lo impide y las ganas de no trascender no son demasiadas, la exposición de Tarsila do Amaral que se ha inaugurado esta noche en la Fundación Juan March. Hacia las cuatro de la tarde, después de un café apresurado, Juan Manuel Bonet, el comisario de la exposición, nos ha contado bastantes cosas en Radio Clásica (que ahora, y supongo que felizmente, anda un poco más didáctica), al ritmo de Erik Satie y con una citas pronunciadas en un francés perfecto.

Se le echa de menos a J.M. Bonet, a sus textos sobre todo, aunque el del otro día sobre el Futurismo en ABCD no estaba nada mal. Pero me gustaban, y mucho, sus críticas de exposiciones, antes de irse al IVAM, escritas con mucho desparpajo, muy bien escritas, y con una sobredosis de información que no molestaba nunca. Su delfín (o eso ha ido pareciendo) Enrique Andrés Ruiz es otra cosa. Demasiado melifluo muchas veces y otras con el “tono” equivocado. Aunque tampoco escribe mal sin tener sus críticas el empaque que tenían las de Bonet. Incluso en la semana de ARCO, tan difícil para los críticos oficiales (lo que es una manera de señalar) y de los otros, Bonet, dignísimo hijo de su padre, un excelente tratadista y mejor conferenciante (y con un sentido del humor que no sé si tiene su hijo), nos regalaba párrafos espléndidos y sin esa mala baba que destilaban los de Calvo Serraller que. además de pontificar, descalificaba. Siempre. ¿Habrá estudiado en un seminario pontificio el señor Calvo Serraller? Porque eso se aprende aunque se haya nacido con aptitudes.

En fin, que hemos dejado de lado a la pintora para despistarnos un poco por los vericuetos de la trastienda.

También, y por distintos motivos, echamos de menos los textos de Alberto Ruiz de Samaniego.

Y el pan, y el circo.

jueves, 5 de febrero de 2009

MIEDO DE QUERERTE


Cuando de veras se quiere
el miedo es tu carcelero,
y el corazón se te muere
si no te dicen te quiero.

Será que todavía hace frío, será que hablo más de la cuenta o será que me creo todo lo que dicen.

Pero no, es mentira, no tengo miedo porque de momento no me hace falta.

Tengo ganas de ver la exposición de Bacon en El Prado, con fervor, y celebro que los buenos escritores (Juan Cruz es uno de ellos) lo celebren con semejante enjundia. O a lo mejor tampoco es enjundia sino ganas de escribir bien. O escuela. O salero. Eso de lo que tan poco queda en mi tierra que no es la suya, lector casual, sino la de unos pocos neuróticos que nos seguimos preocupando, claro está, de nosotros mismos.

Pero bien: no es que tenga miedo pero me asusta que a la señora Fernández le haya dado por rebautizar ARCO como ARCOmadrid, así, con esas mayúsculas y esas minúsculas raras, y que se quede tan ancha. Seguramente esa señora (o quien sea, para qué nos vamos a engañar) lo ha hecho con buena intención, no cabe duda, pero ¿a qué viene ese subtítulo tan pegado?. Me asusta.

Como también lo están los galeristas que se han autoexcluído, los enfadados y los asustados, aunque todo esto vuelve a no gustarme nada, a olerme a rancio, rancio desde 1985, más o menos, cuando Juana de Aizpuru salió por la puerta ¿de atrás o por la puerta grande?. Toda esta trastienda con olor (iba a escribir “resquemor”, pero no puede ser) a naftalina, a malos rollos que nos vuelven a poner en la cola de Europa, sí, ahí donde les encanta a los franceses que estemos. Pues no. Arrieritos somos y o le dan un empaque nuevo a la feria (FIAC lo ha hecho, Frieze lo ha conseguido) o seguimos vendiendo cuadros de Millares y de Zóbel a los fabricantes de porcelanosas varias y grabados de Chillida y litografías de Tàpies a los cachorros de los sabuesos para su sala de estar.

Yo ya no vendo nada (o casi nada), creo que eso está claro, pero me da miedo que se me muera el corazón aunque no me digan “te quiero” ya hace mucho. Qué le vamos a hacer.

jueves, 29 de enero de 2009

ASÍ ME GUSTA

Pepe Cobo, no muy favorecido en la foto, abre en Madrid un espacio nuevo en un antiguo taller de reparación de coches, según me cuentan en uno de esos noticiarios virtuales a los que estoy suscrito y que leo no digo con avidez pero sí con empeño.

A las puertas del ARCO de la Sra. Fernández, del Artmadrid de la señora, encantadora, Álvarez, María Eugenia (subdirectora) y de la otra que no me acuerdo cómo se llama (ni la feria ni las directoras), don José Cobo parece que es el único heredero de don Fernando Vijande, al que vamos a dejar ahí, como “Chico de la semana”, hasta que nos parezca. ¡Bravo! por don Pepe.

Han pasado muchos años y los listos siguen siendo los mismos. De parecido jaez, vamos. Los tontos, también. Y los mediocres, los estafadores y los incultos, unos pocos.

No nos vamos a hacer mala sangre, ni mucho menos. Celebramos, siempre, lo que hay que celebrar y, además, brindamos por ello.

P.S. La señora de Foster (de soltera doña Elena Ochoa), que se me olvidaba, también abre su espacio multimedia (horrible palabra) para su Ivorypress. Y también lo celebramos: esta noche estamos imposibles.

domingo, 18 de enero de 2009

POR LO VISTO NO HAY CAMINO


En un brillante artículo de Ángel Antonio Rodríguez en el ABCD de ayer dedicado a la exposición There is no road del Laboral de Gijón leo, estupefacto, que el comisario, Steve Bode, toma el título del poema de Machado, “que figura en todo momento en inglés”, según el señor Bode “con el fin de reflejar ese pequeño distanciamiento que siempre acompaña a la traducción y el propósito de conjurar los peligros que entraña el exceso de familiaridad”.

¡Madre mía! Para colmo la exposición se subtitula, claro está, The road is made by walking. O sea que la traducción del verso de don Antonio, tan literal que casi asusta, nos debe de proporcionar un distanciamiento y una levedad que no nos permita estremecernos debido a la familiaridad, tan peligrosa, que encierra sabérselos supongo que de memoria, como la mayoría de los estúpidos que todavía leemos a Machado de vez en cuando.

Pues que se vaya a la porra el señor Bode, que la próxima vez eche mano de Kerouac o cite cualquier diálogo de Easy Rider y así no tendrá que congratularse de los distanciamientos ni que lamentar los excesos de familiaridad.

¡Será!

lunes, 12 de enero de 2009

SANTIAGO SIERRA (DE NUEVO EN ENERO)


Desde el pasado día 1 de enero está en marcha el proyecto Contador de muerte, de Santigo Sierra, instalado en un edificio de la City londinense. Se trata de un contador LED que computa el número de muertes ocurridas en todo el mundo durante este año. La obra funciona como un intercambio por una póliza de 150.000 euros pagadera en el caso de fallecimiento del artista durante el tiempo de exhibición.

Hay una versión on line en la web del artista: http://www.santiago-sierra.com/200901_1024.php

La ilustración corresponde a la fotografía en b./n. 8-Foot Line Tatooed on Six Remunerated People, de 1999.

domingo, 11 de enero de 2009

LAS COSAS DEL QUERER


Hacía tiempo que no me asomaba a esta ventana, ni real ni virtualmente, pero es que las cosas del querer (la Navidad, el trabajo y el dinero: el desasosiego, en fin) es lo que tienen. Aunque he recolectado más de treinta papelitos llenos de notas manuscritas sobre esto y aquello que al final he acabado por romper.

O sea que ni el libro de Miguel Marcos, ni la entrevista a Borja-Villel (¿o eso sí?), ni las celebraciones “ad honorem” y en torno a Helga de Alvear ni una sóla exposición vista deprisa y corriendo.

Pero la cuenta atrás ya ha empezado. Queda justo un mes para ARCO y para la otra feria que la señora Fernández no sabe cómo se llama (o a lo mejor ahora ya se ha enterado) y para los fastos madrileños, en fin, en torno al día de San Valentín que no en vano es el patrón de los enamorados.

Enamorados de nosotros mismos (preocupados, más bien), no le hemos deseado felicidad para el año nuevo a nadie. O casi. Pero es que no deseamos felicidad. Deseamos, una vez más, cordura. Que no rima, ni mucho menos, con desmesura.

Pues eso.

martes, 9 de diciembre de 2008

DOS RECUERDOS DESOLADOS

Que no sé por qué me han venido a la memoria (es bonito eso de que las cosas “te vengan” a la memoria, aunque me parece que es una traducción del catalán. No sé). Pero son recuerdos, que no es de lo que únicamente vivo, como dice un conocido enemigo (¡enemigo él!), sino que me ayuda a afrontar el presente. Que no es poco.

Son recuerdos de desolación, de neones, de pocos neones, de noche cerrada, de frío como el de hoy pero sobre todo de vacío. El uno es el de una noche de sábado a la salida de Art Cologne (por la puerta equivocada) para ir a parar a una desolación con dos neones, diez camiones vacíos y ningún taxi. Hubo uno, claro está, que nos llevó a cenar pero eso fue después de la desolación.

El otro no lo voy a contar del todo pero es saliendo de uno de los ARCOs de los ochenta hacia la estación de metro de Lago, tremenda y no subway, caminando entre ramas y hojas secas, a lo mejor por un terraplén, porque ahí sí que no había taxis. Ni uno.

Mala noche ésta para recordar todo eso. Esa oscuridad, esa desolación, ese desasosiego. Aunque no tiene nada que ver con mi estado de ánimo: una clienta me acaba de regalar ¡nueve días más! para acabar un trabajo. ¡Premio!.

sábado, 6 de diciembre de 2008

ANTONIO MAYA


Un grabado estupendo, que he encontrado por ahí, del estupendo pintor Antonio Maya del que parece que tampoco se acuerda nadie. Excepto Ignacio Ruiz Quintano, claro.

viernes, 5 de diciembre de 2008

ROSA DE LOS VIENTOS (PARA ORIENTARSE)

El penúltimo tatoo de Marco da Silva (septiembre de 2008), nuestro chico de la semana. Hecho en San Diego, California. Para fans estrictos.

lunes, 1 de diciembre de 2008

MAPAS PARA NO PERDERSE (Y PARA NO OLVIDAR)


Me ha gustado mucho que Anne Heyvaert me haya enviado esta tarde varias imágenes de su última obra. Para que me acuerde (nunca me he olvidado) y, a lo mejor, para que me oriente. Que buena falta me hace.

N.: La ilustración corresponde a la litografía Mapamundi desdoblado.

martes, 25 de noviembre de 2008

DESOLACIÓN (SIN ORIENT EXPRESS)


Pues eso. Sin Orient Express ni siquiera con el Transcantábrico. RENFE Media Distancia y va que chuta.

Iba a contar lo que me pareció mi tour dominical por el CaixaForum de Barcelona y no sé si atreverme. En poco más de tres cuartos de hora y sin prisas (¡será posible!) me vi las cuatro exposiciones, la de Mucha, la de los Uffizi, las Zones de risc de la colección de la Caixa y hasta la del Espai Montcada, de un señor que se llama Fermín Jiménez Landa. Y hasta tuve tiempo de tomarme un té y de ir a rezar un rato al Schmerzraum de Beuys, que es casi en el único sitio donde me encontré a gusto.

No sé qué me pasa. Y no sé si atreverme.

lunes, 17 de noviembre de 2008

COCIDO


Cocido, y seguramente mucho mejor que el de la ilustración, es lo que comimos el sábado con nuestros amigos preferidos, ahítos de pintura chorreada, de celebraciones orgiásticas a seis millones de euros la celebración (y la orgía) y bastante hartos de los complejos de los unos y de los otros. Pero no hubo siesta porque había que escribir un artículo, ordenar cientos de papeles que amenazaban con devorarnos (y estuvieron a punto) y quedar bien con amigos y conocidos que se empeñan en escribirnos aunque siempre parezcamos unos maleducados.

Pero, bonjour tristesse, tras cumplir con los rituales del sábado nos dimos cuenta de que hace un año estábamos más encabritados y, por lo tanto, más felices. Que ya nadie se pelea por nada, que se siguen abriendo galerías como si tal cosa, que las ferias madrileñas parece que se duplican, pero nada más, que el pan no es pan ni el vino vino pero que aquí no pasa nada. ¡No se enfada nadie!.

¿Por qué Damien Hirsch no mete la tuneladora de Barceló en una piscina de formol? ¿Por qué no hay un coleccionista mexicano, primo segundo de Sergi López, que lo financie? ¿Por qué Eduardo Arroyo sigue sin escribir nada, con lo que nos gusta y nos divierte?. Aquí no se enfada nadie y los blogueros, pobres de nosotros, nos tenemos que conformar con dos o tres suplementos semanales donde nadie habla de los gintonics de Fernando Castro Flórez ni de las bufandas de Calvo Serraller.

Esto es un aburrimiento.

sábado, 15 de noviembre de 2008

EL PRECIO DEL ARTE (ROCIADORA DE PINTURA "AIRLESS")


No lo puedo evitar. Tengo que volver a hablar de Barceló, de Moratinos y de ABCD porque acabo de leer la columna de Ignacio Ruiz Quintano dedicada a nuestro actual “Chico de la semana”, Moratinos, y titulada así, tout simplement.

Me confirma el presunto gafe del pintor, hace un requiebro sensacional a Tita Cervera (¡que bien escribe Ruiz Quintano!) y se mete con Almodóvar y con Arzallus, lo que tampoco me parece mal. Lástima (lo digo de nuevo) que mis escritores (Castro Flórez o Ruiz Quintano) sean tan de derechas y los otros pasen a representar a una izquierda de la que me voy acostumbrando a avergonzarme. Lástima de atraso cultural, lástima de siglos espeluznados, apagados, acomplejados y con olor a ajo frito, a pólvora y a ese odioso casticismo (de boina o de barretina) que parece que sigue enquistado, además, en los ministerios y en las consellerías.

Que la aparente respuesta sea la máquina de Barceló para fabricar estalactitas (¡y a qué precio!), el silencio sepulcral del señor ministro (¿de qué cultura?) y el papanatismo del público me hace renunciar a muchas de las convicciones que desde hace tanto tiempo me empeño en construir, en mantenerlas, en convencerme, precisamente.

Me voy a comer con mis amigos, con mis amigos preferidos, y prometo no volver a mentar a la bicha por lo menos hasta el lunes.

N.: La ilustración corresponde, precisamente, a la rociadora de pintura Airless LP 8006 (“Nueva”).

jueves, 13 de noviembre de 2008

LEVE PASEO (SUAVE, SUAVE)


Ayer no volvimos a pensar en Miquel Barceló (lagarto, lagarto) ni en Juncosa ni en Moratinos a pesar de que a Fernando Castro Flórez se ve que el tema le pone. Y no está mal porque, a pesar de los pesares (que pesan, y bastante), se atreve a llamar “mezquino” y “caradura” al pintor y supongo que no son insultos. De todas formas esos asuntos me ponen de mal humor, no me gustan nada, odio que las mascaradas confundan a los lectores de los dominicales para que, al final, aspiren a comprar un barceló falso como un duro mallorquín (en Mallorca creo que la ceca acabó con Fernando VII, más o menos)), a coleccionar despropósitos y a plantarse en Art Madrid con el ánimo dispuesto. Dicho sea con todos los respetos por esa feria, que habrá que verla (y este año con los ojos bien abiertos).

A lo que íbamos. Con un ánimo por lo menos aparente (lo de la disposición es algo más religioso) ayer nos propusimos venerar a Ródchenko en la estupenda exposición que le han montado los de Caixa Catalunya (Anton, tú que me lees y lo admites –no como otros- súbete a La Pedrera a verla, si es que no lo has hecho ya).

La exposición es más exacta que espléndida, pero es preciosa. Y hablaremos de ella este mes en nuestro medio habitual si no se tuercen las cosas y el sábado me pongo a ello, Natalia, que también me lees y también lo admites.

Ayer llovía en Barcelona, poquito, pausado (suave, suave), los sándwiches de Mauri estaban buenos, como siempre, y el otoño se había rebelado un poco aunque no tanto como para ir a refugiarse en una librería. “Fuimos” de exposiciones, al quartier clásico que, la verdad, dura poco: Mayoral y sus treinta picassos, de los que solamente hubiéramos robado uno (el mejor si no el único de los treinta: un apunte cubista sobre cartón, pequeñito, precioso). Lo demás, dedicatorias, apuntes figurativos y algún que otro garabato. La luz bastante mala pero no se trataba de eso. Daba un poco igual.

Y luego la depresión. Mayoral abre antes y los demás a las cinco, por eso empezamos con él. Y después, ¿por qué no logro recordar el nombre de ninguno de los artistas excepto el de Gao Xingjian, porque no hay más remedio?. Lo peor es que no me gustó nada: ni Joan Prats, ni Taché, ni Toni Tàpies (¿pero se puede saber qué son esos pareos de Tere Recarens?) ni, desde luego, el premio nobel. ¿Por qué era todo tan feo?. Ni bueno ni tan siquiera malo. Aburrido a morir, blando, insulso (suave, suave).

La culpa no era del Ródchenko previo. Espero que no. Ni de la tarde gris ni de las obras del Paseo de Gracia ni de Miguel Ángel Moratinos (¿se llama Miguel Ángel o Manuel Ángel?). Ni siquiera del oscuro y patético asunto de la cúpula mallorquina. Me aburre la calle Consejo de Ciento y me estremece, ahora que lo pienso, ese aburrimiento. Me aburre el aburrimiento pero por lo menos me da para escribir. Tendré que pedirle a Álex Susanna que me contrate como groupie permanente de Caixa Catalunya.

martes, 11 de noviembre de 2008

BIENALISMO


Mi amigo Jorge, al que últimamente no le hago mucho caso, me ha avisado de una nota que ha escrito nuestro crítico de cabecera (de cabezal, de mesilla de noche e incluso de mesita auxiliar), Fernando Castro Flórez, a propósito de Miquel Barceló, de “su versión patética de las cuevas del Drac” en la cúpula de Ginebra y de su candidatura (¿se dice así?) para protagonizar el pabellón español de la próxima Bienal de Venecia. Lamento, de todas formas, que don Fernando sea demasiado de derechas y cargue las tintas en el acento político del asunto (¡del affaire!), en convertir a Moratinos en el Dreyfus de la trama, salvadas sean las distancias y las circunstancias (auque a lo mejor, tampoco), y que el palo se lo dé a El País y un poco de paso a la democracia española. Por algo escribe en ABC, desde luego. Pero me gusta que se meta con Juncosa y con Calvo Serraller, el crítico de la bufanda color salmón (¡qué color, Dios mío, qué color!), como nos gustó que se metiera, a fondo, con Ana Laura Aláez en su día (que manda narices la señorita Aláez) y, en general, su estilo metedor, cicatero y punzante como esas “herrumbrosas lanzas” que blandía otro crítico al que no me atrevo a nombrar porque estuvo a punto de prohibírmelo.

Pues sí, no me gusta ni que me prohíban nada ni siquiera que me lo propongan. Me dan vergüenza mis paisanos, me aterroriza pensar que propugnen desde sus cátedras (bueno, no todos son catedráticos) esa sinrazón y, lo que es peor, esa falta de sentido común (y lo digo sobre todo por el de las lanzas herrumbrosas).

Un imbroglio que no me hace ninguna gracia. Desde el Ministerio (“los” ministerios) y desde los salones más o menos públicos se vuelve a proponer lo improponible, se vuelve a mentar al gafe y se eleva a los altares a uno de los pintores que han conseguido hacer de su “sopa” (la palabra es suya) un conflicto tremendo entre Tàpies, Picasso, Pollock y el Dalí más decrépito que embadurnaba sus telas falsas con carmín de una vedette de la segunda fila del Crazy Horse.

Me avergüenzan mis paisanos y prefiero seguir hablando de Yma Súmac y de Juan Manuel Caneja porque una me pone nervioso (descanse en paz) y el otro me reconcilia hasta con la Meseta. Me hace olvidar los prejuicios, vamos. Relegarlos.

No está la noche para muchas gaitas pero los tiempos se están empezando a poner divertidos.

Seguiremos, pues.

viernes, 7 de noviembre de 2008

SOPAS


Digamos que me suelen resultar indigestas. Según cuales, claro.

domingo, 2 de noviembre de 2008

YO TAMBIÉN QUIERO SER UN DISC-JOCKEY


Noviembre es un mes dado a la reflexión, un poco a la autocrítica y otro tanto a entonar un cierto mea culpa al compás de la procesión de las Ánimas o al menos de esa cantata tan conocida de Bach, que está más a mano. Así me lo enseñaron y así lo practico, en silencio y con una actitud un pelín mística.

La temporada ya está más que empezada, la gente en verano, por lo menos fuera del palacio de la Magdalena, se dedica a beber caipirinhas, a leer novelas policíacas y a no echar demasiadas cuentas (ni a hacer ni a echar) y luego pasa lo que pasa. Pero hay alguien que sí lo tiene claro, y lo digo muy en serio. Por lo menos hay dos que lo tienen claro, que saben lo que dicen, que dicen lo que saben (y se callan lo callable) y lo publican y a mí me da entonces la sensación de que no todo está perdido, de que el yermo patrio no es tan yermo (ni tan patrio) y que vale la pena seguir en este tendido, el tendido de sol, a ver, a aplaudir, a pitar, a echarle leña al fuego, más, a capear el temporal (menos) y la mayoría de las veces sin cobrar. Es decir, pagando.

Los dos tipos que lo tienen claro son Manuel Borja-Villel, el director del Reina Sofía, y Fernando Castro Flórez, crítico y lo que le echen. Que suele ser mucho. Ayer Laura Revuelta publicó una buena entrevista a Borja-Villel en ABCD que resulta bastante esclarecedora, que me pareció y me sigue pareciendo limpia, medida (que no comedida) y sobre todo inteligente. Inteligentes las respuestas, claro. Sólo estoy en desacuerdo con una frase, “una obra de arte nunca puede ser una ilustración” porque sí, porque puede “ilustrar” un texto, una partitura o incluso un pasaje fílmico e interactuar: el texto, el film o la partitura ilustrarían a su vez a la obra pictórica, escultórica o lo que sea e incluso el contenedor de esa obra (los frescos de la capilla Sextina o los personajes de Juan Muñoz) les da sentido, la “explican”, y no lo tendrían, ese sentido, fuera del contexto. Pero ese es otro asunto y además Borja-Villel no quería decir exactamente eso.

A reflexionar, pues, y me lo digo a mí mismo, que no soy disc-jockey ni de mi propia cocina.

N.: La fotografía es de José Ramón Ladra y aparece en www.nortecastilla.es.