domingo, 24 de junio de 2007

EL CORAZON BIENAL, EL ALMA EN VILO



Tremendo el párrafo final de la crítica, buena, directa, implacable de Ángela Molina sobre la Bienal de Venecia de Robert Storr ayer en “El País”:

“Con relación al pabellón español, nada que añada alegría y cordura a esta bienal. El trabajo -pretencioso, trivial- de Alberto Ruiz de Samaniego deja implícito que es necesario revisar el "protocolo" a la hora de escoger el comisario. Sophie Calle, posiblemente la artista más sobrevalorada de esta bienal, no se complicó la vida. Decidió seleccionar al comisario de su exposición en el pabellón francés a través de un anuncio en el periódico. De entre los que respondieron a la convocatoria, optó por el artista Daniel Buren. Una broma. En España lo echamos a suertes. O casi.”

Los subrayados son nuestros.

4 comentarios:

Pepe dijo...

Hola.
Te leo siempre pero no te dejo comentarios. Me gusta mucho tu blog, pero se me había olvidado linkarte. Lo acabo de hacer.
Saludos y enhorabuena.
Pepe Cerdá

manuel allue dijo...

Muchas gracias, Pepe Cerdá. Seguiremos dando guerra (si es que guerra puede llamársele a esto).

Un saludo.

Gourmet de provincias dijo...

Demoledor -probablemente por real- y necesario el comentario sobre Ruiz de Samaniego, uno de esos intocables que se dan tanto en el mundillo cultural español, y aún más en el gallego, que no se sabe muy bien como adquieren estatus, pero una vez situados y barnizados con el toque justo de pedantería se convierten en referencias imprescindibles de esa "cultura contemporánea" (vuelvo a preguntarme ¿Cabe la posibilidad de una cultura que no lo sea?) de la que he hablado en alguna ocasión.

manuel allue dijo...

Buena y, ya lo dices, eterna pregunta. La cultura siempre es contemporánea: de sus contemporáneos y en su contemporaneidad. En fin.

Todo esto no hace más que restar credibilidad (la que le queda) al mundo del arte. Y, de paso, al arte mismo.